22 de mayo de 2017

A lo mejor me voy

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
y me dedico a (mal)gastar el tiempo
entre momentos y momentos.

A lo mejor me convierto en viento
y me río de todos ésos
que han dejado de ser ellos
y que ahora son copias de intentos.

A lo mejor me prometo el cielo
y las nubes y el sol y el silencio
y me arranco el miedo
a bocados, con los dientes afilados
y me lo como tumbada en mis sentimientos.

A lo mejor me acuesto en la hoja de un árbol
y me dejo mecer por las ráfagas de aliento
que me susurran sensaciones
y amores que se vivieron.

A lo mejor me busco
o a lo mejor me encuentro.
O, quizás, me suba a lomos de una mirada
abarrotada de gente.

A lo mejor me voy y nunca vuelvo
o a lo mejor me quedo
y te miro
y te sonrío
y te abrazo
y te beso
y te quiero.

12 de mayo de 2017

Niña del infinito

Tú, niña, que me miras desde el infinito,
que ríes y lloras y sueñas y vives,
que tu voz se escuche en lo más alto.
Tú, niña, sonríe ante las adversidades
y no dejes que nadie te sepulte
bajo palabras y acciones envueltas en odio.
Tú, niña, que me observas con iris brillantes
como el agua cristalina bajo el sol de verano,
que intentas dominar un cabello tan rebelde
como rebelde es tu espíritu,
corre. Corre por todas partes y viaja,
visita todos los lugares.
Tú, niña, vive.
Deja que el viento agite ese fuego
que ondea sobre tu mente;
aprovecha el momento, disfruta cada instante,
lleva esos pantalones que tanto te gustan,
deja huella en todas aquellas personas
que pasan por tu vida.
Piensa, no dejes que te engañen,
te manipulen, te cambien.
Vuela, eleva tu esencia
a la enésima potencia.
Tú, niña, que me miras desde el infinito,
ríe y llora y sueña y vive
y nunca dejes atrás ese espíritu rebelde
que te hace libre a expensas del tiempo.
Tú, niña, que tienes alma del desierto,
que abarcas con ese pequeño cuerpo
mundos y horizontes enteros, ama.
Ama con toda la fuerza que puedas,
con todo tu ser.
Tú, niña, que me quitas el miedo,
vive.

10 de mayo de 2017

Tú, yo, nada

Tú y yo éramos todo sin necesidad de ser nada.
Acariciábamos el vacío y pintábamos el mañana
viviendo el presente con palabras pasadas.
Nos mirábamos y...
Joder, nadie se ha mirado nunca
tan intensamente como lo hacíamos nosotros.
Y nos amamos tanto como quisimos.
Vivimos como si el mundo
se fuera a acabar en un instante
y disfrutamos hasta el último segundo,
hasta que todo se volvió oscuro.
Hasta que se apagó la llama.
Hasta que ya no hubo mañanas
ni tardes ni noches y ni siquiera miradas.
Hasta que nosotros
volvió a ser solo una palabra.
Hasta que dijimos adiós como si ya nada importase,
como si ya no fuéramos capaces de mirarnos a la cara.
Y ya no hubo más versos recitados entre besos:
acabaron marchitándose despacio en ese espacio
que dejó tu calor sobre mi cuerpo.
Me quedé observando en silencio
las huellas invisibles que dejaste
cuando decidiste arrebatarme el aliento
y terminar de amarme.
Y tú y yo dejó de ser tú y yo,
sino primero ...
y luego yo.
Y por no necesitar nos quedamos sin nada;
el se fue por un lado
y yo me quedé varada.

3 de mayo de 2017

Alcohol para viajar

Has vuelto a la playa.
Supongo que has venido a recordar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.
 
Supongo que has venido a evocar
las canciones de guitarra y nuestras voces vibrando
con la hoguera de verano y los ojos chispeando,
con las olas animándonos a vivir un poco más.
Esperaba que no nos hubieras dejado atrás.

Y, ahora, aquí estás, con una botella en la mano
como si el alcohol fuera el pasaporte necesario
para viajar al pasado que parece haber quedado olvidado,
para revivir las felices noches de verano
y encontrarnos todos una vez más.

Y, ahora, aquí estoy, con una mirada en tus manos
deseando que todos necesitemos rememorar
aquellos buenos tiempos que pasamos
con la brisa corriendo y el cielo estrellado,
con nuestras vidas bailando en la orilla del mar.