28 de febrero de 2017

Desinhibirse

(Primer premio en poesía del concurso literario del IES Miguel Hernández)
(Segundo premio en el I Certamen Literario "Luz en la sombra")

Yo no soy de las que se matan por cualquiera,
pero estás tú
que te quedas mirando mis piernas desnudas
o enfundadas en medias negras
dependiendo de si ese día
bebo por alegría
o para ahogar mis penas.
Y qué pena que apartes la mirada
cuando aparece otra más guapa que yo.
Aun así, estás tú
que me recorres de arriba a abajo cuando bailo
y que sepas que bailo por y para ti
y que me gustaría que fuera (con)tigo
pero no caben más preposiciones
en estos brazos que ansían esos brazos.
Ni siquiera esa pose arrogante
ni ese coraje al mirarme fijamente,
incitando a restregarle el culo a cualquiera
sólo para ver hasta donde aguantas sin inmutarte,
consiguen que me eche para atrás.
Puede que beba por ti
hasta caminar por arenas movedizas
para encontrar el modo de preguntarte
por qué cojones no vienes a bailar conmigo.
Es entonces cuando me dices
que con verme de lejos te basta
porque puedes apreciarme mejor;
aunque mejor que vengas de una vez por todas
porque sé que estoy perdida,
que me echaría a la vía por ti
y que, joder, no es que no mataría por ti,
es que sería la bala, la pistola y el verdugo.
Y que, si sigues mirándome así,
ningún tío de la discoteca va a ser suficiente
para impedirme convertir mis labios
en un terremoto que te haga temblar.

24 de febrero de 2017

Els dies que jo siga pluja

Pot ser que em torne pluja
i ja no hauràs de veure'm
i ja no hauràs de voler-me.

Pot ser que em torne boira
i ja no hauràs d'acariciar-me
i ja no hauràs d'amar-me.

I si et mire com ningú ho ha fet mai
és perquè sé que no tornaré a veure't
i que no tornaràs a veure'm.

I si escolte la teua veu, plorant
és perquè sé que no tornaré a sentir-te
i que no tornaràs a parlar-me.

I els dies que jo siga pluja
i els dies que jo siga boira
espere que em recordes
i dibuixes en tu un somriure.

I els dies que jo siga pluja
i els dies que jo siga boira
espere que em penses
com si jo encara estiguera vivint-te.

17 de febrero de 2017

Si ya no hay dolor...

Si me deslizo por tus besos
y me dejo caer en tu sonrisa;
si tus ojos resplandecen
con el fulgor de una llama
y tu mirada no se torna acuosa
tras los recuerdos de una vida;
si te observo y no veo dolor
de quien años ha vivido en sí mismo, encerrado;
si te siento, si te veo, si te amo,
entonces puedo marchar
por el sinuoso camino de la despedida;
entonces puedo marchar
sin que me abrace el temor a la caída;
entonces puedo marchar
y dibujar huellas en la salida.

12 de febrero de 2017

Donde ya no hay recuerdos

Abriendo la caja de los recuerdos
donde ya no hay recuerdos,
mientras los veo desde lejos
desvanecerse, perderse
y desaparecer de mis pensamientos.
Se disuelven los momentos
y dejan a su paso
páginas en blanco, sin textos
ni imágenes ni sentimientos.

Abriendo la caja de los recuerdos
donde ya no hay recuerdos,
mientras me siento a lo lejos
y sollozo por no poder volver a vivirlos
ni sentirlos ni quererlos.
Han quedado hojas vacías
y unos leves lamentos.

Abriendo la caja de los recuerdos
donde ya no hay recuerdos,
mientras miro desde lejos
y aparto la mirada
al no tener nada más que mirar.
Cierro la caja, ahora vacía,
sabiendo que no la volveré a abrir
porque ya no hay nada que recordar.
Me alejo a paso rápido
notando un hueco en el pecho
y una duda en mi cuerpo.
Camino mirando a todos lados
sin saber bien de dónde vengo
ni adónde puedo llegar.

8 de febrero de 2017

Responsabilidades omitidas

En respuesta a una crítica que se publicó en "El País" acerca del matonismo en las aulas y la indiferencia ante los inmigrantes.

Es grave asegurar que una sociedad que se quiera justa debería velar por la suerte de los más frágiles; sobre todo si se utiliza el término “frágil” para referirse a aquellas personas que sufren acoso o para aquellos inmigrantes que son vistos con indiferencia. Porque no lo son. El hecho de sufrir bullying no te hace más débil, no te hace menos fuerte. El simple hecho de llamar al que es acosado frágil, ya lo pone por debajo del acosador. Y no es cierto. El acosador es el débil por utilizar ese modo como única forma de enfrentar sus problemas. El acosador necesita hacer sentir inferior al resto, necesita creer que es superior.

Por otra parte, la solución al problema que se cierne sobre esta sociedad cruel y oscura no es cuidar a los que sufren el bullying, sino educar a los acosadores y ofrecerles la ayuda que necesitan para desahogarse sin que sufran otras personas. Pero en vez de eso, nos dedicamos a fingir que no podemos hacer nada por los niños que se suicidan. Nadie ve nada nunca porque no se quieren ver involucrados, bien por la posibilidad de que piensen que es un colegio conflictivo, bien porque no desean enfrentarse al problema en sí. Y así, día tras día, niños y niñas llegan llorando a sus casas suplicando no volver al colegio mientras que los padres no hacen nada porque “seguro que no es para tanto”. Y cuando llega la noticia de que se ha quitado la vida entonces se lamentan y aseguran que no había muestras de que pudiera estar pasando algo así.

Ninguna de esas personas que decide suicidarse lo hace sin motivos. Tampoco es justo comparar a los niños que sufren acoso con los inmigrantes por los que nadie hace nada. Los motivos que tienen no son los mismos. Me pregunto cómo se atreve el autor del texto a llamar “frágil” a una persona que lucha y arriesga su vida, cómo tiene el valor de denominar con ese término a una persona que decide que no es capaz de soportar semejante dolor e indiferencia por parte de otros humanos. ¿Quién es él para juzgar hasta qué punto puede resistir alguien? Los llama frágiles en lugar de calificar a una sociedad que no hace absolutamente nada; al contrario, les pone barreras para que no puedan conseguir una vida mejor. Claro que se suicidan, no tienen otra opción, no les dejan otra salida.

El problema no es el suicidio, es la sociedad que solo mira hacia sí misma, son los adultos que no se preocupan de que sus hijos aprendan a valorar al resto, son los que están en lo alto que no utilizan su poder para ayudar a que todos tengan una buena vida. El problema no es el suicidio en sí, sino los motivos que lo causan y la reacción de echar las culpas a otro cuando sucede.
Todos escuchan con lástima la noticia de un suicidio mientras esconden las manos manchadas de sangre.

3 de febrero de 2017

Dependencias y canciones

Hay un tema sobre el que no se habla apenas (o al menos yo casi no he escuchado) y que realmente me llama la atención por la importancia que tiene. Me refiero a las canciones que hablan de relaciones de dependencia y de toxicidad como si fueran lo más bonito del mundo, canciones de amor y desamor que gustan a muchísima gente.
Por poner un ejemplo claro, todos sabemos que Pastora Soler es una de las voces más grandes de España. Ella participó en 2012 en Eurovisión con la canción Quédate conmigo, cuyo letrista es el español Tony Sánchez-Ohlsson. Hace unas semanas, no me había parado a escuchar la letra realmente; quiero decir, me la sabía de memoria, pero no me había detenido a pensar en lo que significaba. Cuando lo hice, simplemente me quedé sin palabras. Antes de comentar dicha letra, quiero recalcar que, a mi parecer, la actuación de la cantante fue impresionante y espectacular, no estoy haciendo una crítica a la acutación, sino a la letra. El inicio de la canción es así: 


Perdón si no supe decir
que lo eras todo para mí.
Perdón por el dolor.
Perdona cada lágrima,
yo sé que no merezco más.
Pero si no te tengo aquí
no sé vivir.
Quédate conmigo,
no te vayas, perdóname.

No considero que sea sano pensar que esté bien que una persona lo sea todo para ti hasta el punto de no ser capaz de vivir sin esa persona y que le supliques que vuelva echándote toda la culpa de lo que sea que haya pasado incluso alegando que no mereces nada más. Principalemente porque es una dependencia total hacia la otra persona. Esto habla de que no te valoras, de que pones por encima al otro, de que no eres capaz de ser feliz por tus propios medios.

Lo triste, lo que más me duele es saber que hay demasiadas personas a las que esto les parece bonito, precioso y maravilloso. Y, sobre todo en gente joven, esto influye mucho inconscientemente. Esta canción quizá no, pero otro tipo de melodías más escuchadas por adolescentes pueden resultar incluso dañinas. Ni siquiera tiene que tratar sobre dependencia, con que hable sobre el machismo o la dominación y similares ya es suficiente. Es el caso de canciones como 4 babys de Maluma (es la más extrema que se me ha ocurrido); la tan conocida de Juanes Nada valgo sin tu amor; otra de Eurovisión, esta vez de Anabel Conde en 1995, Vuelve conmigo o Sin ti no soy nada de Amaral. 

Hay mil canciones más y parece que esto no afecta a nadie, que se quedan en canciones animadas, tristes o conocidas. Lo único que importa para la mayoría es la melodía y que sea pegadiza y ¿qué importa lo que diga la letra? ¿Qué importa que la sociedad acabe aceptando inconscientemente que esto es lo "normal" y que está bien? Da miedo pensar lo muy influenciados que estamos todos por cualquier cosa: por la música, los medios, las redes sociales... Pero da más miedo pensar que somos nosotros los que nos dejamos influenciar.