22 de febrero de 2018

Grito a media mañana

Por ese grito a media mañana cuando solo había tormenta. Se ha mojado el patio en el que solíamos jugar. Se han mojado las promesas, se han caído las ilusiones de la mesa como se cae el tenedor del plato cuando algo te convierte en despiste con piernas.

Yo, que me dedico a transformar las imágenes en letras, que mecanografío lo que quiero a doble espacio y en negrita, para que no se me olvide. Que no se me olvide lo que quiero. Que no se me olvide que te quiero. 

Soy esa chica que abre los ojos tratando de recordar las pesadillas que le quitan el sueño tratando de darles una explicación. Soy esa chica que ríe y llora al mismo tiempo al recordar un buen momento con alguien que ya no está. Soy esa chica que piensa durante horas en preguntas sin sentido, en por qué el patio está ahora desierto si solo hay frío, en por qué llueve sobre nuestros vacíos, en por qué grita a media mañana si todo estaba previsto.


18 de febrero de 2018

Deleitarme en ti

He decidido dedicarme a ti,
a mirarte,
quiero convertirte en mis propios estudios,
en ese aprendizaje que me haga sabia,
sabia de ti
ante ti,
por ti
y para ti.
Quiero que al final me hagas un examen,
deleitarme escribiendo sobre tu piel,
acariciarte,
tocar de memoria todos tus lunares,
pintar el color de tus ojos sobre tu espalda.
Y existir.
Pero hacerlo contigo.

Y que no sé si es que te quiero
o es que te has convertido
en otra metáfora más a la que aferrarme
cuando me doy cuenta de que el tiempo es efímero.
Pero, ¿qué importa?
¿Qué importa si cuando te miro
los segundos se vuelven infinitos?

8 de febrero de 2018

Juguemos a querernos

Quiéreme. Y hazlo riendo, llorando, con miedo, borracho de lírica. 
Quiéreme como no se suele querer, con el cuerpo entero, con la mente eterna, con la seguridad de no pasar nada siendo inseguro, con la certidumbre de quedarse con la incertidumbre insatisfecha, de que vas a deleitarte, a regocijarte en ella.

Haz que te quiera, que desee tus defectos, que ame tus imperfecciones hechas verso, tus besos deshechos, hambrientos, famélicos. Haz que amarte sea un arte. El mejor. El más complejo, sugestivo y cautivador.

Quiéreme porque yo te quiera. Habla de mí cuando mi ausencia esté presente y cuenta los lunares aprovechando mi mirada lejana. Llámame de madrugada con metáforas a medio hacer, con la sonrisa de un niño jugando. Juega conmigo a estar locos. Juguemos a querernos. Juguemos a que no es solo mi imaginación la que crea poemas con tu cuerpo. Sé pirata robando poesía de mi cuello.

Quiéreme, que yo te prometo lanzarme al vacío de tus ojos ávidos de sentimientos desbocados, descarados, desvergonzados.

Quiéreme y sobre qué sentir, ya mañana lo descubriremos. 

2 de febrero de 2018

Apuesta con la distancia

Suelo decir que yo reto al amor,
que miro a la distancia con burla
y apuesto con ella a ver quién es más fuerte
a pesar de la sensación de vacío.
Lo hago por ti,
por tus llamadas a las tres de la madrugada,
por esa imprudencia que gobierna nuestra mente
convertida en locura.
Que estoy dispuesta a aguantar la tortura
de que estés delante
aun estando a kilómetros de mi mirada,
de mis metáforas incompletas
y mis promesas utópicas
inexplicables con palabras;
por un beso de película,
de reencuentro inacabado;
por ganar en ese momento
la apuesta imposible con la distancia.
Que soy testaruda y pesada,
pero que mi cabeza loca gana la batalla.

29 de enero de 2018

Incendiando la mente

En las calles.
En los andenes.
En las casas.
Se siente, se nota, arde.

En todas partes,
en el llanto de los niños
que sollozan desatendidos,
en el último beso de los jóvenes enamorados
justo antes de romperse el corazón,
en la respiración acelerada del chico
al contar los minutos atrasados en el reloj.


La desesperación.

Se cuela bajo las camisas y las pieles,
rodea, invade el espacio personal,
bloquea los pulmones,
oprime el pecho hasta no poder respirar
y grita, incendia las mentes de todos,
recorre la carretera veloz,
hace sonar las ruedas al derrapar,
presiona los cláxones...

Pero también crea 
esa adrenalina
que callejea por las venas
y nos hace estar vivos.

20 de enero de 2018

Delirio por desesperación

Oye,
que se me está acabando la batería.
Eso es lo que soy,
lo que somos:
un pronombre personal
con disminución de energía.
un porcentaje de alegría
con demasiada facilidad
para convertirse en agonía.

Eterna la caída al negro azabache
que se dedica a apagar nuestras vidas.
Sin pantalla, no hay valor; no hay risa.
Sin pantalla, todo es delirio,
la pataleta infantil del perdedor,
del cobarde que ya no tiene
donde ocultar su temor,
del poeta refugiado famélico de rimas
del nómada que ya no tiene adónde ir,
del estafador que se queda sin mentiras.

Perdidos en el vacío sin líneas,
en la tabla numérica que no tiene celdas,
en las celdas iluminadas y adictivas
mientras la conciencia nos suplica la llave
de un lugar que no parece tener salida.

Oye,
que se me está acabando la batería
y quiero aprovechar para decirte,
que voy a ir a verte en persona
para alimentarme de una sonrisa
que es de todo menos virtual;
y para volver a ser el poeta
que tiene donde rimar,
el nómada que ha encontrado en tu mirada
un lugar donde pasar la noche
y el descubridor de que no existe una llave,
porque somos nosotros
los que tenemos el poder
de seleccionar la opción "apagar".

12 de enero de 2018

Ventajas y desventajas de pensar(te)

Se me acumulan las mañanas soñando
que estás aquí.
Se me han quemado las manos
poniéndolas en el fuego por ti.
Y grito
buscando mi voz en esos labios
que me dan el aliento necesario
para poder inhalar.
¿Dónde estás?
He perdido segundos,
minutos,
horas,
recorriendo mis recuerdos
tratando de acordarme
del tacto de tu piel,
queriendo creer
que todavía puedo escuchar
el latido de tu pecho
palpitando por mí.
Se me escapa esa sonrisa tonta
al pensar en el sonido que se crea
cuando pronuncio tu nombre,
cuando pronunciabas mi nombre,
cuando prometíamos infinitos.
Me he quedado jugando con tus dedos
y tú ya te has ido.
Supongo que después de tanto tiempo
ya no compartimos el mismo vacío.