10 de abril de 2018

Cuerpo convertido en poesía

Ella era poesía. No podía ser de otra forma. Vivía de emociones fuertes, de risas, de adrenalina. Bailaba, sonreía, vivía para sí misma... y, de vez en cuando, te dedicaba algún guiño y una mirada sugerente que se colaba en tu mente y te hacía ansiar más. Pero no te lo daba. Ponía rap a todo volumen -al volumen de su pelo revuelto- y dejaba que el delirio invadiese su cuerpo y su mente. Cerraba los ojos. No sé bien qué se le pasaba por la cabeza, pero seguro que era algo sublime. Cualquiera hubiera deseado poder entrar y descubrir esa maravilla. Ella era misterio digno de Sherlock Holmes. Tenía en sus pupilas tantos secretos que se dilataban al mirar a cualquier parte y cuando fijaba la vista en ti te atrapaba, te hacía enredarte en esa oscuridad, te invadía.

Ella era poesía, poesía pura. El poema que todo el mundo lee y del que nadie puede escapar. El verso que te hace llegar al éxtasis mental. Poesía. Con todo lo que es y todo lo que conlleva. Pero lo mejor es que ella no era consciente de ser una metáfora formada de manera excepcional y eso solo la hacía ser perfecta.

21 de marzo de 2018

Parsimonia

Te desnudas el alma despacio,
como quien quiere pasar desapercibido y no puede,
como el cobarde que disfruta de la partida
aun sabiendo que va a perder.
Te desnudas los secretos y me atraviesas
con esos ojos ardientes,
con esas pupilas que gritan mi nombre,
que me llaman y me reclaman,
que esconden tantísimas sonrisas
y tantísimos miedos.
Te desnudas las inquietudes
con esa parsimonia
que tú sabes y yo sé
que me hace temblar.
Y entonces te observo
y entonces me ves
y me doy cuenta de que lo sabes todo
sin necesidad de que abra la boca.
Y que querría tener mil palabras que dedicarte
aunque ambos sabemos 
que las cosas que no te he dicho
y las cosas que nunca te diré
se resumen en un "te quiero".

13 de marzo de 2018

Tres gritos afónicos

A veces vuelves a ser la niña
que juega con sus heridas abiertas
y es entonces cuando aparece alguien
que te mira y dice que, aunque no te lo creas,
se juega la vida por tu sonrisa.

···

Me enseñaste a ver a los que bebían
como esclavos del placer,
de esa sensación de vibrar
con adrenalina en las venas.
Y es curioso que ahora que salgo sola de fiesta
cada chupito de jägger sabe a ti.

···

No es el que viene en tren
para darte una sorpresa;
es el que sabe besarte
a pesar de los kilómetros
porque se la suda la distancia,
porque pone por encima el amor,
porque cierra los ojos
y es capaz de aparecer a tu lado
y susurrar versos en tu boca.
No es el que llama por teléfono
a las tantas de la madrugada,
es el que te provoca deseo
aun sin marcar la tecla de llamada.

11 de marzo de 2018

Sangrando al óleo

Solo quería marcar en tu piel mis ganas de pasar los minutos contigo; las travesuras reflejadas en mis ojos al verte; los veranos de carreras al fin del mundo, al fin de la memoria, al fin del cuerpo, yendo por una carretera vacía a doscientos cincuenta kilómetros por hora con una sonrisa loca y el pelo revuelto.

Solo quería tener una excusa para hacer de tu boca inviernos, para pensarte en mis ratos libres, en la soledad de los momentos eternos, en la lentitud de los dedos recorriendo la piel del cuello. Tú, que pintaste mis miedos de color para que pudiera caminar sobre ellos sin perder el equilibrio; que te convertiste en artista sin pretenderlo, sin saberlo, sin quererlo. Dejé de ser el lienzo roto sangrando al óleo; dejé de ser el libro destrozado por el tiempo; dejé de ser el cadáver torturado de la película de misterio.

Solo quería mirarte desde el recuerdo y tener la certeza de que no desaparecerías de mis predicciones ansiadas. Solo quería encontrarte pintando en mi futuro, pintando mis miedos, pintando mi cuerpo. Permíteme que te insista en bailar otro vals al ritmo de Aerosmith. Prometo no pisarte.

27 de febrero de 2018

Viva

Estaba viva. Se notaba en su risa a carcajadas, en su mirada traviesa, embaucadora, atrevida. Reflejaba pasión en las pupilas y una inseguridad oculta en su forma de andar. Caminaba pisando fuerte, rompiendo esquemas, atravesando personalidades falsas y ayudas a medias. Caminaba rápido, con el cabello ondeando a su espalda como si fuera su propia bandera; ella sola era su patria, única superviviente de un planeta deshabitado, única en su especie. Única. 

Lloraba de la nada, de la risa, de todo, sin importarle las miradas ajenas, las críticas de mierda, y, cuando se sentía fuerte otra vez, se secaba la cara y se volvía a pintar con guiños y escudos de palabras sinceras. Estaba loca, luchaba contra las horas, contra el tiempo. Se enfrentaba a sus propios recuerdos y buscaba la manera de hacer de ellos el crimen perfecto. Era asesina en serie de malas vibraciones y la perseguían por ser traficante de misterios. Estaba loca, loca de remate, pero era perfecta con sus defectos, sus contradicciones y sus secretos.

Estaba viva, muy viva, tenía la mente más viva que conoceré nunca. Y nadie, absolutamente nadie, sería capaz de hundirla.

22 de febrero de 2018

Grito a media mañana

Por ese grito a media mañana cuando solo había tormenta. Se ha mojado el patio en el que solíamos jugar. Se han mojado las promesas, se han caído las ilusiones de la mesa como se cae el tenedor del plato cuando algo te convierte en despiste con piernas.

Yo, que me dedico a transformar las imágenes en letras, que mecanografío lo que quiero a doble espacio y en negrita, para que no se me olvide. Que no se me olvide lo que quiero. Que no se me olvide que te quiero. 

Soy esa chica que abre los ojos tratando de recordar las pesadillas que le quitan el sueño intentando darles una explicación. Soy esa chica que ríe y llora al mismo tiempo al recordar un buen momento con alguien que ya no está. Soy esa chica que piensa durante horas en preguntas sin sentido, en por qué el patio está ahora desierto si solo hay frío, en por qué llueve sobre nuestros vacíos, en por qué grita a media mañana si todo estaba previsto.


18 de febrero de 2018

Deleitarme en ti

He decidido dedicarme a ti,
a mirarte,
quiero convertirte en mis propios estudios,
en ese aprendizaje que me haga sabia,
sabia de ti
ante ti,
por ti
y para ti.
Quiero que al final me hagas un examen,
deleitarme escribiendo sobre tu piel,
acariciarte,
tocar de memoria todos tus lunares,
pintar el color de tus ojos sobre tu espalda.
Y existir.
Pero hacerlo contigo.

Y que no sé si es que te quiero
o es que te has convertido
en otra metáfora más a la que aferrarme
cuando me doy cuenta de que el tiempo es efímero.
Pero, ¿qué importa?
¿Qué importa si cuando te miro
los segundos se vuelven infinitos?